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28
Agosto
2015

28 Agosto 2015

México crea política de fomento a su gastronomía, ¿y nosotros?

El pasado 4 de agosto, el presidente mexicano Enrique Peña Nieto y sus ministros anunciaron por todo lo alto el estreno de su Política de Fomento a la Gastronomía Nacional. Este anuncio no es -como mal solemos llamar por estos lares, un saludo a la bandera- sino se trata de un compromiso real de los diversos estamentos del estado mexicano, tanto a nivel federal como estatal a promover la cocina mexicana y potenciarla como un factor de desarrollo económico. Esta promoción y potenciación se hará fortaleciendo la cadena de valor gastronómica que enlaza a los establecimientos culinarios con la agricultura, la pesca, la industria, el turismo y los servicios que genera millones de empleos.

El Comité Nacional de Productividad de México ha incluido a la gastronomía como uno de los ocho sectores estratégicos a impulsar y se ha anunciado un programa multisectorial de apoyo a las pequeñas y medianas empresas del sector con servicios de información, asesoría, capacitación, financiamiento, certificación y difusión. A esto se suma la campaña “Ven a Comer”, que busca fomentar el turismo gastronómico y crear distintivos de calidad y autenticidad para los productos emblemáticos de la cocina mexicana. Una plataforma virtual permitirá monitorear el cumplimiento de las metas trazadas.

Como debe ser, la Política de Fomento a la Gastronomía Mexicana ha sido planteada en estrecha coordinación con entidades privadas como la Academia de la Cocina Mexicana y el Colectivo Mexicano de Cocina, que ocuparon un lugar destacado en el evento de lanzamiento. Como antecedente, recordemos que México logró el 2010 -mediante una iniciativa conjunta público-privada que la cocina mexicana fuera declarada como  patrimonio cultural inmaterial de la humanidad, tarea que el Perú se propuso hace unos cinco años, pero que aún no se ha concretado.

A todas luces México busca recuperar su antiguo liderazgo en la gastronomía en América Latina que el "boom gastronómico" peruano ha venido recientemente liderando.

Todo lo narrado hasta el momento genera envidia, pero nos debe llamar a mirarnos hacia adentro como país y como Estado para evaluar qué estamos haciendo por nuestra gastronomía. Hagamos un recuento:

No cabe duda que la gastronomía peruana ha tenido un importante desarrollo en los últimos años con un impacto muy favorable en nuestra economía, nuestra autoestima  e identidad cultural. Una encuesta nacional de IPSOS la sitúa como el principal motivo de orgullo peruano (39%). El Perú se ha posicionado como el mejor destino turístico gastronómico internacional (World Travel Awards) y Mistura se ha consolidado como la feria gastronómica más importante de la región. A esto se suma que tres restaurantes peruanos han sido reconocidos entre los cincuenta mejores del mundo.

El boom gastronómico tiene además  un visible impacto en la producción. La participación de los restaurantes y hoteles es del 3.8% del PBI nacional. El número de establecimientos gastronómicos –casi 100.000- ha crecido un promedio del 8% anual entre el 2005 y 2013, da empleo a más de 380 mil personas (2,5 % de la PEA). A esto se suma su impacto en la pequeña agricultura, que convoca a casi dos millones de productores familiares, las cuales abastecen dos terceras partes de los alimentos que llegan a la mesa de los peruanos, incluyendo los productos emblemáticos de nuestra gastronomía.

Pese a los importantes esfuerzos hechos para promover nuestra gastronomía  y pese al vertiginoso crecimiento y reconocimiento de nuestra gastronomía, y mirándonos en el espejo mexicano, nos falta aún en el Perú formular una política integral multisectorial y consolidar una plataforma público-privada que permita potenciarla  como factor de desarrollo e identidad cultural.

La promoción de la gastronomía no se puede plantear solo como una política sectorial, pues debemos considerar que ella abarca varias sectores como Agricultura (productos agropecuarios emblemáticos de la gastronomía), Producción (productos procesados de origen agrario como el Pisco y actividad pesquera), Comercio Exterior y Turismo (restaurantes en el exterior, exportaciones y turismo), Ambiente (biodiversidad), Cultura (gastronomía como peruanidad), Salud (nutrición), Desarrollo e Inclusión Social (empleo y alimentación popular), Relaciones Exteriores (cultura peruana y presencia internacional), Trabajo (capacitación laboral), Educación y Economía y Finanzas (financiamiento).

Con miras a la celebración del Bicentenario de la República, es urgente plantearnos en el Perú el reto de trazar e implementar una política integral y de mediano plazo de promoción de nuestra gastronomía. En esta línea reiteramos corresponde articular mejor a los sectores y buscar una mayor coordinación entre el sector público y privado. 

Mariano Valderrama, vicepresidente ejecutivo de Apega.

Foto: http://www.presidencia.gob.mx/

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